Respuesta Adina Chelminsky
Réplica de Raudel Ávila a 'La realidad de Somos Mx' de Adina Chelminsky.
Hola Adina, gracias por la lectura y difusión que diste a mi texto, dentro y fuera de SomosMx. He recibido una cantidad inusitada de réplicas y cuestionamientos interesantes, que mucho agradezco. Aprecio sinceramente el tono mesurado, amistoso, dialogante y respetuoso de tu réplica. Espero hacerle honor en esta contra réplica. No puedo contestarte con la profundidad que merecería tu atenta nota, debido a que esto se prolongaría interminablemente y no puedo ni quiero usar continuamente mi espacio en Disidencia para un solo tema. Si llega a darse la oportunidad de dialogar públicamente en otro foro, con gusto cuenta conmigo. Ojalá ya no sea por escrito, pues me parece que planteas cuestiones interesantes y esta modalidad de la letra impresa le llega a una ínfima minoría.
De todos modos, procuraré dar respuesta, obviamente desde mi muy personal perspectiva, a aquellos señalamientos de tu texto que me parecieron más valiosos. Trataré de seguir la modalidad que escogiste, citando selectivamente frases de tu texto para responderlas, de modo que el intercambio mantenga consistencia (itálicas de Adina):
Como siempre, las réplicas son de libre acceso. Pero por favor apóyanos con menos de $18 pesos a la semana. Es muy importante para sostener este proyecto.
Ahora, el mayor número de integrantes en las filas de la militancia y operación no son ni los rudos ni los técnicos, son los ciudadanos que forman hoy el Consejo Político Nacional y que, poco a poco, formarán parte de los organismos estatales y municipales… Nuestra propuesta es clara: lo que sirve para ganar elecciones y, más importante, para gobernar el país, es la trifecta ciudadanos–intelectuales–políticos.
Respuesta (R): Como te dije la ocasión anterior, si bien reconozco que mi opinión es polémica e impopular, la ciudadanía y la sociedad civil —o como quieras llamarles—, no son instrumentos electorales efectivos en México. La mayoría de los ciudadanos no están o, mejor dicho, me incluyo, no estamos hechos para la política, como la mayoría de los ciudadanos no estamos hechos para la medicina, la astronomía o la física nuclear. Por algún motivo, la demagogia de nuestro tiempo impuso la idea de que todos los seres humanos estamos igualmente capacitados para la política. Una cosa es decir que jurídicamente todos tenemos derecho a participar en política, y otra es decir que todos tenemos madera de políticos, más aún de operadores electorales. La primera aseveración es una conquista civilizatoria de la democracia, la segunda es una estupidez risible.
La política es una profesión y los países que han logrado desarrollarse se esforzaron por formar elites políticas profesionales, ya sea desde hace siglos como el Reino Unido, o desde hace décadas como Japón y Singapur. Como toda profesión, la política exige ciertos atributos personales, psicológicos, temperamentales. No cualquiera sabe enfrentarse a la intriga constante, la traición, la desconfianza permanente. No cualquiera mantiene la cabeza fría ante la adversidad ni cualquiera tiene habilidades de organización popular, social e incluso de agitación masiva. No cualquiera es buen comunicador ni está dispuesto a todo por alcanzar el poder, y quien no está dispuesto a eso, no tiene madera de político. Yo sé que encomendarle la política a la ciudadanía suena como una aspiración noble, pero la política no es una actividad que se distinga por su nobleza, menos aún en México. Me dirás que se trata precisamente de eso, de cambiar esa circunstancia. Te contestaría respetuosamente que hay mucha candidez en esa idea. La carencia de un sentido elemental de realpolitik es peligrosa. Espero ser yo quien me equivoque y que a Somos lo distinga su realismo.
La propuesta para todos los ciudadanos de a pie ha sido explícita, clara y contundente (cito a Guadalupe Acosta Naranjo): “Un México seguro, un México que crezca y un México democrático.” No puedo pensar en nada más aterrizado que eso.
(R): A mí, que no soy ni remotamente especialista en publicidad, mercadotecnia ni cosa semejante, sí se me ocurren cosas mucho más aterrizadas que algo tan vago como un México democrático. Algo que le llegue a todas las clases sociales y no nada más a la clase media alta y alta intelectualizada. Por ejemplo metas concretas como “un México sin extorsión”. “Un México sin desaparecidos”. “Un México donde el sistema de justicia no tenga tasas de impunidad del 90%”, porque andamos con impunidad arriba del 90% desde hace 40 años o más, y un largo etcétera.
Hay equipos multidisciplinarios o con diferentes ámbitos de experiencia, desde el púlpito hasta las calles, trabajando para poder dar resultados en el proceso electoral que empezará tres meses después de obtener el registro. Todos hablamos de ganar elecciones.
(R): Me da gusto. Aquí sí reconozco mi error. Debido a mi ignorancia y desinformación no conozco ni tenía noticia de esos equipos, pero pago por ver sus resultados.
Las pláticas y la cercanía con políticos de todos los partidos de oposición, retirados o en activo, son cercanas y constantes… No todos los políticos quieren ser vistos públicamente, ni es hoy el momento de demostrar o presumir esas alianzas.
(R): Va una advertencia amistosa. Tómala o déjala si te sirve. Puesto que andas en política activa, nunca te alejes de tu edición de bolsillo del Príncipe de Maquiavelo. Eso de los políticos que no quieren ser vistos públicamente es porque probablemente no quieren adquirir compromiso público… para tener compromisos con más de uno en privado. Revisa con detenimiento el pasaje de Maquiavelo sobre los mercenarios y sus lealtades cambiantes. Quien no quiere admitir públicamente su lealtad, 1) o tiene miedo, o 2) es un traidor en potencia. No sé cuál es más perjudicial.
Seguimos y seguiremos enarbolando la causa de la sociedad civil como parte indispensable del partido. No canonizándoles (como a Kumamoto o al Bronco) sino como una pieza invaluable de la trifecta que menciono en el punto uno.
(R): Entonces seguirán encaminados a sufrir incontables decepciones. Puesto que te interesan los temas intelectuales, échale un ojo al libro clásico de Fernando Escalante, Ciudadanos imaginarios. En último término, la generación de la Reforma fracasó y desembocó en la dictadura porfirsta debido a que sustentaron su propuesta en una ciudadanía inexistente en el México real. La constitución del 57 se apoyó en una idea de ciudadanía muy avanzada que no tuvo ningún correlato en un país con analfabetismo superior al 90%. La ingenuidad liberal ha dado motivo al hundimiento de la causa liberal una y otra vez en México. Y es que la ciudadanía se forma con sistemas educativos de excelencia para las mayorías, esos que nunca le ha interesado construir a la elite mexicana. No tenemos esos sistemas educativos de excelencia y por lo tanto, no tendremos ciudadanía en mucho, muchísimo tiempo, fuera de espacios restringidos en Las Lomas, Polanco y similares. De paso, otra sugerencia amistosa. De ser posible, busquen otra expresión, trifecta suena feo y no tiene gran punch electoral.
Nuestro objetivo para las elecciones del 2027 es claro y abierto: no permitir que Morena gane más espacios (léase no entorpecer procesos electorales reñidos) y posicionarnos para conseguir el mayor número de puestos posibles a nivel nacional. Con 3% del voto en el Congreso Federal (no del padrón electoral, del voto) conseguimos eso.
(R): En el siguiente punto de esta discusión te molesta que yo digo que Somos se proyecta para ser un partido testimonial, pero reconoces que aspiran al 3% del voto en el Congreso Federal. Sin comentarios. Nada dices sobre ganar presidencias municipales importantes o una gubernatura de las 17 que están en disputa. Ojalá me equivoque y Somos me termine tapando la boca con una copiosísima votación en 2027, pero simplemente no lo veo. Creo que si ganan algunos espacios, serán marginales y por tanto, se convertirían en una fuerza política testimonial. En un sistema parlamentario eso tiene valor por la posibilidad de construir gobiernos de coalición. En un sistema presidencialista como el mexicano, las fuerzas testimoniales son eso… un testimonio de un puñado de descontentos. Tiene su valor como registro histórico, pero es intrascendente en la política real.
Este es el único punto en el que encuentro ofensa. Es una acusación falsa el decir que le estamos tirando a ser un partido testimonial (que dicho sea de paso este es el papel, de facto, al que han jugado el PAN, PRI y MC en los últimos años). Estamos “jugando” a retomar el destino del país.
(R): NO entiendo bien qué significa retomar el destino del país si no le “juegan” a gobernar nada, simplemente a conseguir un puñado de espacios legislativos para protestar. Desde tu expresión “jugar”, me siento consternado. La política no es un juego, sino un combate de vida o muerte por el poder, y más en México con la violencia del crimen organizado. No estamos ante un juego de mesa, ni deportivo, ni de azar. No es una partida de baraja entre señoras de Las Lomas. Lo que veo hasta el momento es que no aspiran al poder real en 2027, y por tanto, menos aún en el 30. Así lo entiendo yo. Mientras no tengan la capacidad real de ganar una de las diez ciudades más importantes del país o una gubernatura, no puedo menos de considerar a Somos una mera fuerza testimonial, en tanto no serán una alternativa de gobierno. Recuerda la definición de oposición que inventaron los ingleses, padres del sistema parlamentario hace siglos: la oposición es “a government in waiting”, un gobierno en espera. En otras palabras un relevo listo para remplazar a la actual administración. No veo eso todavía en Somos. Una vez más, ojalá me equivoque. A lo mejor hay quien considera lo testimonial muy valioso. En la coyuntura mexicana, a mí lo testimonial me parece un desperdicio de votos. Otra vez, ojalá yo me equivoque.
El objetivo electoral, que es público, es conseguir el mayor número de posiciones en el 2027 y después ser el engrudo aglutinador de la oposición para la alianza necesaria para competir por la Presidencia en el 2030.
(R): No sé qué significa, más allá de la retórica, ser un “engrudo aglutinador de la oposición”. Suena muy impresionante, pero no evoca una opción viable para ganar la Presidencia. Suena como lograr el registro en 27 para mantener las prerrogativas y que alguien los tome de aliados en el 30. Es decir, lo mismo que han hecho durante décadas el PVEM, el PT y ahora incluso el PRI.
Dentro de la operación del partido no conozco a nadie mayor de 65 años, la mayoría en los 40-50 y una parte creciente e importante los jóvenes de Somos Impacto que tienen menos de 35.
(R): Aquí me dejó impresionado la mala fe de tu respuesta. ¿No conoces a nadie mayor de 65 años? Cecilia Soto, la secretaria general de Somos, es decir, el segundo cargo más importante de todo el partido, tiene 76 años. Soto tiene sin duda una trayectoria acreditada y respetable, pero ciertamente no manda un mensaje de juventud al votante de 2027. Ahora bien, Acosta Naranjo, el dirigente nacional no tiene 65, pero tiene 61. En otras palabras, los cargos más altos del partido superan las seis y las siete décadas de vida. La experiencia en política es un activo invaluable, pero ¿tenían que ser ellos los titulares y las caras más importantes de la organización? ¿No podían convertirse en mentores valiosos de las nuevas generaciones y operar tras bambalinas? ¿No habría sido políticamente más inteligente erigirse en una suerte de líderes morales y referentes ineludibles del partido, como una especie de consejo de sabios, en lugar de quedarse con los cargos ejecutivos principales? ¿Cuál es la necesidad de seguir figurando como los protagonistas a esa edad? José Luis Lamadrid, uno de los grandes parlamentarios en la historia de México solía decir que “en política, quienes ya bailaron varias veces, que se sienten.” Y sí. Me sostengo en lo dicho, hay un aroma de gerontocracia en Somos que no puede disiparse por más que te refieras a “la joya” de Majo Gómez Mont. Una golondrina no hace verano. A continuación me ocupo de esa figura en ascenso a quien le deseo éxito.
Majo Gómez Mont (quien es una joya, aun más de lo que se ve en sus videos) es oficialmente Secretaria de Juventudes y miembro del Comité Ejecutivo Nacional… “Tienen la ficha ganadora en la secretaría de juventud pero no le ponen el énfasis necesario a la juventud” es una frase absolutamente improcedente.
(R): Está muy bien, pero pusiste entre comillas una frase que yo nunca dije como si me estuvieras citando, y eso engaña al lector. Esto no puedo condonarlo. Disculpa mi dureza, pero ese engaño de poner entre comillas algo que no dije, me parece poco serio. Yo no uso la expresión ficha ganadora, porque, de nuevo, la política mexicana no me parece un juego. Segundo, este chanchuyo ya me lo sé. Ponen una cara joven a dirigir, claro está, los asuntos juveniles. No la organización electoral ni nada trascendente. Se le responsabiliza de los asuntos juveniles, puesto que, como bien dices, pocos jóvenes se interesan en participar y menos aún en partidos percibidos como testimoniales. O sea, a los jóvenes los alejan de las áreas de poder real que son la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional y la Secretaría General. Si querían mandar un mensaje diferenciador contundente, ¿porqué no nombraron a Majo Gómez Mont secretaria general o incluso dirigente nacional, acompañada de un consejo de sabios encabezado por Naranjo y Soto? El engaño clásico de todos los partidos mexicanos funciona así: se asigna un porcentaje de candidaturas por cuota a “los chavos”. Nada más que todos los partidos saben cuáles distritos están perdidos de antemano, y ahí es donde mandan a competir a los jóvenes. Es decir, se cumple con el expediente mediante una mexicanísima simulación. Y para que nadie diga nada, a un joven o dos les regalan una pluri. Otra vez, ojalá yo me equivoque y tú tengas razón, pero tengo la sensación de haber visto esta película muchas veces en México.
Por mencionar tres: los dirigentes no pueden ser candidatos y viceversa; los candidatos se eligen en elecciones primarias locales; una tercera parte de los puestos son para personas menores de 35 años.
(R): Ahí veo lo que te decía, de la engañosa cuota para chavos. Busquen la tercera parte de los distritos donde Somos no es competitivo en absoluto y manden ahí a los jóvenes a perder, para que dejen de molestar.
Las elecciones primarias en principio me parecen una gran propuesta, es más, yo siempre las he defendido y las defenderé, aplausos para ustedes por asumir ese compromiso. Pero tengo varias preocupaciones. ¿Quién va a fiscalizar el financiamiento de esas campañas para elecciones primarias en 2027? En otras palabras, ¿cómo evitar la presencia del dinero de la delincuencia organizada? Finalmente, espero que la disposición de que los dirigentes no puedan ser candidatos incluya la prohibición de ir en listas plurinominales. De no ser así, qué feliz y afortunada coincidencia. Si usted es dirigente, tiene prohibido hacer campaña, no vaya a cansarse… pero le ofrecemos el premio de consolación de una plurinominal.
Si querían distinguirse mediante la figura de elecciones primarias, ¿no hubiera sido congruente y más estratégico someter a elección primaria los cargos de la dirigencia nacional, la Secretaría General y los cargos correspondientes a nivel estatal, en lugar de organizar, digamos, 300 elecciones primarias a nivel legislativo (¡una por distrito!) y más de 2400 a nivel municipal (una por cada presidencia en disputa)? ¿De veras pueden comprometerse con ese desafío logístico? Lo que va a terminar pasando es lo mismo de siempre. Como dice el narrador de Amelie en la célebre película francesa: “Donde convenga, habrá elecciones primarias y donde no, pues no.” Y si hubiera inconformidades, mejor suerte para la próxima, porque en las elecciones primarias se pierde una considerable porción del ya de por sí poco tiempo que tendrán para las campañas constitucionales.
En fin Adina, insisto que agradezco el diálogo y les deseo mucho éxito, esperando ser yo el equivocado, pero mi escepticismo se funda en varios años de observación de las dinámicas políticas mexicanas. Nada es imposible, pero hay cosas muy improbables. Dicen quienes conocieron a Juan Rulfo que cuando alguien le pedía leer un manuscrito para solicitarle su opinión, su respuesta era siempre la misma: “no cabe duda que lo que se puede, se puede… y lo que no se puede, pues no se puede.” A veces, eso significaba un elogio. Otras, una condena fulminante. Pronto averiguaremos en cuál supuesto cae el proyecto de Somos. Mucho éxito para ti en particular y para Somos en lo general. Gracias de nuevo por tu lectura y difusión.





Puntual y precisa tu respuesta a Chelminsky Raudel, muy descriptivo hacerlo en los términos en los que ella te respondió a ti, me encantó, veremos si es aceptada tu propuesta de hacerlo en algún otro medio que no sea escrito, ojalá que haya respuesta, porque llegarían a muchas más personas y ese intercambio de ideas sería más que interesante.
Me encanta que Raudel no se raja en su réplica. Me encantaría ver un debate entre los dos. Coincido que Somos Mx no ha aterrizado bien sus planes. Por el momento no son viables para ninguna elección próxima. Igual que Raudel pongo mi fe en Somos Mx pueda lograr ser un diferenciador.