Una victoria pírrica
Los costos ocultos de la guerra en Ucrania que pueden debilitar a Rusia más de lo que la fortalecen. Réplica a Raudel Ávila.
Ya traía pendiente este artículo sobre la guerra de Ucrania. Es uno de los nodos sobre los que está girando el acomodo del nuevo orden mundial. Pero el texto de mi compañero disidente, Raudel Ávila, precipitó la decisión de escribirlo.
Por trabajo tuve la oportunidad de viajar varias veces a Ucrania y vivir algunas temporadas ahí antes, durante y después de las primeras invasiones rusas de 2014 en la región del Donbas y la toma de Crimea.
Pude ser testigo, en mi calidad de voyeur, de cómo en el consciente colectivo de los ucranianos el sentimiento de fraternidad con Rusia se fue convirtiendo en desprecio y, después de los asesinatos y bombardeos a civiles, en odio. Muy parecido al antiyankismo que se generó en México tras la invasión de 1847.
Mi objetivo no es profundizar en los argumentos del contertulio Raudel, sino aportar algunos elementos que me hacen pensar que, para Rusia —quizá no para Putin—, esta puede ser una victoria pírrica:





