Irán o el último suspiro del Bi-sharaf
La rebelión de los bazaris, las mujeres, la crisis económica y el debilitamiento del aparato represivo colocan al régimen teocrático ante su mayor crisis de legitimidad desde 1979.
En 2025, el Nobel de la Paz correspondió a María Corina Machado por su “incansable labor” en la defensa de los valores democráticos del pueblo venezolano. Pero muchos olvidan que en 2023 se le otorgó el mismo premio a Narges Mohammadi, por su lucha contra la opresión de las mujeres en Irán, así como por la promoción de los derechos humanos y la libertad.
Mohammadi ahora está en la prisión de Evin retenida por el régimen teocrático de los clérigos chiitas. Su nombre, sin embargo, no ha dejado de ser pronunciado por quienes se están manifestando en las calles de Teherán y otras localidades del país.
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Hay causas mediatas e inmediatas de estos nuevos actos justificados de rebelión. Lo que parece haber encendido las calles fue la respuesta a la crisis económica caracterizada por una inflación galopante que superó el 42 por ciento en diciembre pasado. Sin duda la reactivación de las sanciones de la ONU ha contribuido al aislamiento de Irán al comercio global.
Lo que hace diferente la situación esta vez —a diferencia de revueltas similares en 2009 y 2022— es lo que podría llamarse la rebelión de los bazaris: los comerciantes del Gran Bazar en Teherán, que fueron vitales para la rebelión clerical en 1979 contra el régimen del Shah de Irán. Perder su apoyo representa indudablemente un golpe tremendo a la búsqueda de credibilidad de los Ayatolás.
A la crisis económica habría que agregar la pérdida de fuerza de los servicios de seguridad e inteligencia que fueron debilitados de manera significativa por los ataques combinados de Israel y Estados Unidos el año pasado. La fragilidad del gobierno teocrático no ha pasado desapercibido por los grupos rebeldes quienes ya no están hablando de una simple reforma del sistema sino de su decapitación. Lo que está en entredicho ahora es la legitimidad de la “República Islámica” nacida en 1979.
La situación es tal que incluso dentro del propio gobierno se ha llegado a hablar de la posibilidad de aceptar el liderazgo del Príncipe Reza Pahlavi en el exilio, quien recién pidió abiertamente la intervención del gobierno de Trump a favor de la causa rebelde. Ya veremos si el líder estadounidense se las otorga.
Hay que entender lo que está en juego. No sólo los sueños de libertad del pueblo iraní, representado prominentemente por sus mujeres, sino el cese de un peligro apocalíptico para el planeta: la probable utilización de armas nucleares por parte de un régimen que quiere acelerar el advenimiento de duodécimo Mahdi —el último imam, quien los chiitas esperan que regrese del ocultamiento para el fin de los tiempos— y, con ello, el fin del mundo. El éxito de esta rebelión —cuyo grito central es “Muerte al Dictador”, en referencia a Alí Hoseiní Jamenei— pone en el tablero mucho más que los ingresos de los mercaderes de Teherán.
El carácter ilegítimo del régimen es obvio para quien quiera verlo. Es apenas justo que esta vez atestigüemos el último suspiro del Bi-sharaf1.




Sin honor/Desvergonzado (Bi-sharaf): Este es uno de los insultos más graves y recurrentes en la cultura iraní. Se utiliza masivamente contra las fuerzas de seguridad (Guardia Revolucionaria y Basij) cuando reprimen a civiles o intentan romper huelgas.






Es un momento decisivo y sin embargo veo muy poca difusión en los medios con respecto a Irán y la situación actual en ese país, por lo que es muy valiosa esta columna que esclarece y matiza lo que en esa parte del mundo ocurre...