Incontenible libertad
Con la excusa de proteger el derecho de las audiencias, el régimen se dispone a censurar a los medios. Algunos ven el camino hacia un estado total y orwelliano. Pero esa lectura es equivocada.
Con la excusa de “proteger” el derecho de las audiencias, el régimen se dispone a regular a los medios, algo que ha querido siempre. El blanco inicial son la radio y la televisión, pero ya también coquetea con extender el brazo a las plataformas digitales, el internet y la inteligencia artificial.
Presentó unos lineamientos para obligar a los medios a corregir errores, distinguir entre “opinión” e “información”, designar a “personas defensoras de las audiencias” y respetar el derecho de réplica.
Ya en el podcast.
Digo que es una excusa porque varias de esas obligaciones ya están consagradas en la ley, como corregir errores y el derecho de réplica. Lo que cambia es que ya no hay un regulador independiente que supervise: ahora el régimen quiere ser el juez.
Otros lineamientos, en cambio, son abiertas imbecilidades inviables, típicas del obradorismo, pero que le darían manga ancha para perseguir críticos. La más escandalosa es obligar a los medios a distinguir entre “información” y “opinión”, algo absolutamente imposible.
Por ejemplo, un periodista puede decir: “La economía creció 0%”. Un dato duro, ¿cierto? Pero si dice: “La economía no creció ni 1%”, ¿ya es opinión o sigue siendo información? ¿Hay una interpretación detrás del hecho? ¿Hay una carga editorial? Y esa es la ambigüedad por la que quiere colar sus pezuñas el régimen.
Usted ya puede imaginar el alcance. Algunas de las medidas contempladas son sanciones, suspensión de transmisiones, multas y recursos de inconformidad que inevitablemente terminarán en hostigamiento, censura y autocensura.
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Sin embargo, muchos piensan que esto se trata de un Big Brother orwelliano o de un régimen totalitario. Para nada. No perdamos de vista que es un régimen profundamente incompetente y técnicamente deficiente. No puede hacer bien una sola obra pública, destruyó el sistema de vacunación, perdió el monopolio de la violencia en vastas regiones del país y ni siquiera pudo obligar a los usuarios de líneas telefónicas a registrarse. Pensar que ahora va a controlar toda la información es sobreestimarlo.
En ese sentido, tengo la plena confianza de que no podrá regular a todos los medios durante todo el tiempo. Muchísimo menos a las redes sociales, el internet y la inteligencia artificial. La tecnología siempre va un paso adelante y continuamente aparecen nuevas herramientas para darle la vuelta a los inquisidores.
Nada de eso son buenas noticias ni quiero desairar el peligro. De hecho…






