Como les adelanté, el torneo está favoreciendo al régimen obradorista. Aún no termina, pero si todo sigue igual, así será. Muchos suponían que el crimen organizado sería un escándalo, que encontrarían fosas clandestinas o restos óseos cerca de los estadios, que los criminales secuestrarían carreteras, o que habría un grave percance de seguridad, y hasta el momento nada ha sucedido. La gente está distraída viendo el balón y en un mes se irá a su casa. El torneo le servirá a Sheinbaum para decirle al mundo que aquí no pasa nada, que organizó un torneo con perfecto orden, subiéndole un poco el costo a Trump —a ojos del mundo— de intervenir agresivamente. Además, el régimen ha invertido fuertemente en cuentas de propaganda que difunden a turistas enamorados con los clichés de México, suprimiendo el lado oscuro de nuestra realidad. Es válido relajarse un rato, pero los problemas no desaparecen.
¡Próximamente en el podcast! Estados Unidos cumple 250 años. Con José Antonio Aguilar Rivera.
En el mismo sentido, tengo la impresión de que hay una suerte de tregua respecto a México en Washington, por lo menos mientras dura el Mundial. Desde luego los juicios, investigaciones y presiones continúan por abajo del agua. Pero no hemos visto ni comunicados, ni solicitudes, ni demandas serias en un par de semanas. Si un ataque con drones es inminente —como acaba de suceder al líder del Tren de Aragua en Venezuela—, u operativos a gran escala, o la captura de políticos en territorio mexicano, presiento que serán después del Mundial para no provocar un desorden geopolítico de otra magnitud, pero me puedo equivocar.
Asimismo se prorrogará la revisión del T-MEC prevista para este 1° de julio. Ya lo sabíamos desde antes del Mundial. Mi observación va en otro sentido y es que, a juzgar por la combinación de sedes, auténticamente tenemos una gran región: Norteamérica. La gente cruza de un país a otro, tiene servicios compartidos en telecomunicaciones, salud, aeropuertos, productos, y acceso a todo el mundo. El torneo ha confirmado que es muy deseable la integración —sin sacrificar la cultura— y que el principal obstáculo es el desorden político mexicano: crimen organizado, una autocracia incompetente, un Poder Judicial inútil, el fantasma de América Latina y el recelo a los yanquis.
Mucha gente está enfurecida con los costos del Mundial, particularmente los derechos de transmisión en televisión, la mayoría de partidos disponible sólo bajo suscripción de paga. Sin embargo…
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