Aunque la retórica no quiera –como en las épocas álgidas del nacionalismo revolucionario–, Estados Unidos siempre ha sido un modelo para México. Nuestra independencia sirvió de subterfugio a las élites virreinales, pero retomó los valores de la ilustración y el liberalismo de Paine y Jefferson. Nuestra Reforma se vició de amiguismos y cacicazgos que pro…
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