Disidencia

Disidencia

Plumas invitadas

Sinaloa, la narcopolítica sin fin

El problema del Estado fallido seguirá intacto aunque agarren y extraditen a Rocha Moya. No sólo en Sinaloa sino en gran parte de México. Escribe Raudel Ávila en su imperdible columna dominical.

Avatar de Raudel Ávila
Raudel Ávila
may 03, 2026
∙ De pago
Artista: Annax Malina

Todas las columnas políticas del país hablan en estos días de la acusación estadounidense contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Hay dos tipos de consensos elementales:

  • Primero, que Sheinbaum la tiene muy difícil. O queda bien con López Obrador y su grupo (defensores de Moya) o con Estados Unidos.

  • Segundo, la gente que simpatiza con la izquierda no quiere hablar de la culpabilidad de Rocha (“es irrelevante” dijo un propagandista del gobierno cada vez más cínico en un programa de televisión), y los comentaristas afines a la oposición juran que ha llegado la hora de la justicia de la mano de Estados Unidos, país que castigará, según esa versión, no sólo a Rocha sino a todos los narcopolíticos. Como si a Estados Unidos le interesara resolver los problemas mexicanos y no los propios. Ellos quieren detener a un político a quien acusan de facilitar la introducción de fentanilo a Estados Unidos, no arreglar Sinaloa.


Ya en el podcast: Narcopolíticos. Con Miguel Meza. Escucha aquí.


La semana pasada, un lector de este espacio me preguntaba mi opinión sobre el ensayo más reciente de Fernando Escalante en Nexos, cuya conclusión es que el futuro de México será la africanización. Me parece que lo que está sucediendo en Sinaloa le da la razón a Escalante. En toda la elite capitalina, no parece haber un solo comentarista político preocupado por la reconstrucción institucional de Sinaloa, un estado fallido en el sentido pleno de la palabra, cuyas autoridades gubernamentales más altas son narcotraficantes o fueron designadas por el narco.

Como he dicho, al oficialismo y los suyos les interesa que el escándalo no los dañe electoralmente. A la oposición ni siquiera le interesa ganar la próxima elección para gobernador de Sinaloa, sino como es costumbre, presumir que tuvo razón en sus críticas a Morena. Lo que a nadie le interesa es que Sinaloa deje de ser un narco estado. La elite capitalina obradorista y antiobradorista ya se hizo a la idea de que Sinaloa se trata de un caso perdido, como Tamaulipas, Guerrero o Michoacán. El inconcebible dolor humano de un estado que vive en guerra y con toque de queda hace más de un año, ya no le importa a nadie. Se trata de ganar la disputa ideológica entre oficialismo y opositores, no de convertir Sinaloa en un territorio institucionalmente viable.


Por favor apóyanos con menos de $20 pesos a la semana para seguir leyendo. Disidencia sólo es posible gracias a sus suscriptores.


Avatar de User

Continúa leyendo este Post gratis, cortesía de Pablo Majluf.

O compra una suscripción de pago.
Avatar de Raudel Ávila
Una publicación invitada por
Raudel Ávila
Aspirante a escritor y analista.
Suscríbete a Raudel
© 2026 Pablo Majluf · Privacidad ∙ Términos ∙ Aviso de recolección
Crea tu SubstackDescargar la app
Substack es el hogar de la gran cultura