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Plumas invitadas

Sin autoridad entre ladrones

La muerte de agentes estadounidenses en un operativo contra el narco reabre la pregunta que el régimen evita responder: ¿puede invocar soberanía un Estado que no controla su propio territorio?

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Oscar Constantino Gutiérrez
abr 28, 2026
∙ De pago
Artista: Max Ernst

Claudia Sheinbaum volvió a invocar la soberanía nacional. Lo hizo después de que se conociera la participación de agencias estadounidenses en un operativo en Chihuahua donde murieron agentes vinculados a inteligencia norteamericana mientras se desmantelaba un narcolaboratorio.

El episodio reabrió una cuestión incómoda: ¿puede hablar de soberanía un Estado que no controla partes relevantes de su propio territorio?

La pregunta importa porque el caso no fue menor. En Chihuahua, autoridades locales y federales participaron en acciones contra instalaciones usadas para producir drogas sintéticas, una de las principales rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos. En medio del operativo murieron agentes ligados a tareas de inteligencia y cooperación. Más allá de los detalles específicos, el hecho revela algo evidente: Washington ya no confía en que México pueda enfrentar solo a los cárteles.

El discurso patriótico no resuelve nada

La reacción presidencial fue la habitual: denunciar injerencias, defender la dignidad nacional y recordar agravios históricos. El repertorio incluye —hágame el favor— la guerra de 1846, la pérdida territorial y el viejo relato del vecino abusivo.

La afirmación de Sheinbaum revela grave ignorancia de la historia: la última incursión de Estados Unidos no fue en 1846. Ocuparon Veracruz en 1914 y persiguieron a Pancho Villa en 1916 y 1917. En ninguno de esos casos se perdió territorio nacional. Estados Unidos jamás ha considerado la opinión de México para definir su política exterior. Que la presidenta siquiera lo sugiera revela una ingenuidad inaceptable en un Jefe de Estado.


Ya en el podcast: Narcopolíticos. Con Miguel Meza. Escucha aquí.


El problema es que ese libreto ya no explica el presente. Equiparar una colaboración operativa contra un narcolaboratorio con una invasión del siglo XIX no sólo es exagerado sino intelectualmente muy pobre. Invocar automáticamente 1847 cada vez que surge un conflicto binacional es una forma de evitar la realidad. Y la realidad es ésta: si México ejerciera plenamente su autoridad, para empezar no habría el tamaño de criminales que tenemos, y segundo, nadie de fuera tendría espacio para intervenir.


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Oscar Constantino Gutiérrez
Consultor en políticas públicas y Derecho. Académico. Escribo en la revista Letras Libres. Doctor en Derecho (San Pablo CEU, Madrid). Liberal clásico.
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