Primero que nada, nótese la absoluta desconfianza hacia las élites, confirmación inequívoca de que en México los superhéroes, sobre todo políticos, son inadmisibles.
En la lógica yankee con que se ideó esta portada, sucede lo contrario. Cómo olvidar, por ejemplo, Air Force One, película en la que el presidente de los Estados Unidos, interpretado por Har…



