En 1938, año de la expropiación petrolera, el máximo expositor del surrealismo –el poeta André Breton– visitó México y se llevó una grata sorpresa: se trataba, según él, de un país naturalmente surrealista.
75 años después, nos deslumbra un destello de surrealismo que demuestra que, en México, el tiempo no es lineal –cualidad propia del surrealismo. Me …



