Que canten los gallos
Lo que más le conviene a México en el caso de Rocha Moya. Además, en la Esquirla: el vicealmirante Farías Laguna en Argentina.
Ayer el Departamento de Justicia de Estados Unidos formalmente acusó al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de trabajar para el Cártel de Sinaloa y de haber protegido a los Chapitos a cambio de apoyo para su elección.
La imputación incluye también a nueve colaboradores de su entorno político y operativo —incluido un senador y otras figuras de alto nivel— que habrían facilitado protección institucional al cártel. Es, sin exagerar, una de las acusaciones más graves contra una autoridad en funciones en la historia de México.
La incriminación pone directamente contra las cuerdas a Claudia Sheinbaum. Porque si decide proteger a Rocha Moya —como le exigirán sus socios en el régimen— corre el riesgo de que la justicia estadounidense la arrastre también a ella. Pero si permite su extradición, Rocha Moya cantará cosas mucho más sensibles para evadir la cárcel: el contubernio entre López Obrador y el crimen organizado desde hace décadas, y quizá incluso esquemas de financiamiento de la campaña de la propia Sheinbaum.
Ya en el podcast: Narcopolíticos. Con Miguel Meza. Escucha aquí.
Gran parte del riesgo que corre hoy el régimen mexicano con Rocha Moya en manos de autoridades americanas es que desembuche el papel del narco en el financiamiento de estructuras políticas cuyos principales beneficiarios fueron López Obrador y ahora Sheinbaum. Recordemos que no sólo hay graves acusaciones de que López Obrador recibió dinero del crimen organizado, sino que el régimen tapizó el país durante años con la figura de la hoy presidenta. ¿De dónde salió todo ese dinero? Apuesto a que Rocha Moya podría tener algunas respuestas. O al menos, la llave para abrir la cloaca.
De tal suerte que ni al padre político de Sheinbaum, ni a ella misma, ni a decenas de narcopolíticos les conviene entregar a Rocha Moya, y por eso ya empezamos a ver esfuerzos por protegerlo y mantenerlo lo más posible en México, incluso al grado de sacrificar la relación bilateral con Estados Unidos en la antesala de la negociación del T-Mec. Y si estos esfuerzos resultaran infructuosos, no descartaría hasta el asesinato del gobernador.
Próximamente en el podcast: ¿Por qué México no es bueno en fútbol? Con Martín del Palacio.
Muchos analistas insisten en ver a éste como un caso aislado de lo ocurrido en Chihuahua, donde el régimen intentaba escalar una acusación de “traición a la patria” contra la gobernadora de oposición, Maru Campos, tras la muerte de agentes de la CIA en un operativo vinculado al narcotráfico y su colaboración con autoridades estadounidenses para desmantelar el narcolaboratorio más grande de América Latina. No lo es. Si bien la acusación contra Rocha Moya deriva de una investigación que llevaba meses en curso y fue avalada por un Gran Jurado de ciudadanos estadounidenses, la decisión política de hacerla pública ahora —pudiendo haberla mantenido en reserva— no es casual. Es parte de una presión sistemática de Estados Unidos contra el narcorégimen y una respuesta directa a esa escalada.
Sheinbaum no ha dado señales de ser muy inteligente, pero veremos qué decide. Sin duda lo que más le conviene a México es que Estados Unidos se haga de Rocha Moya para que hable, ya sea mediante una captura espectacular a la Maduro, o que finalmente alguien lo entregue y el régimen se divida.
Esquirla
En ese contexto, cobra sentido otro episodio que parecería menor, pero que en realidad es parte de la misma cadena:





