Hace mucho que el liberalismo denunció que las banderas de género, como accesorios de la política de la identidad, tienen carices iliberales y autoritarios, pulsiones persecutorias e inquisitoriales que poco tienen ya que ver con la emancipación o la igualdad ante la ley de la mujer y de las minorías. Se ha argumentado en abundancia, desde Mark Lilla ha…
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