Non mea culpa
Estreno de Intestino☭, nuevo patrono, señor y cacique de Entresijos, nuestra crónica rosa.
Nota editorial:
Como anuncié, les presento a Intestino☭, conocido en el mundo de tuirer (sin duda la mejor red social) como @ProfesorDoval, una de las voces más agudas y perspicaces del ciberespacio. Estará desde hoy como titular de Entresijos, la crónica rosa de Disidencia, donde todos los viernes encontrarán dardos filosísimos y envenenados sobre esta gran nación —como él la llama— que es Méjico.
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Una de las grandes virtudes del mejicano promedio es culpar a otro y evadir cualquier tipo de responsabilidad al respecto de sus obligaciones y deberes. Dicha virtud es causada por un gen único en nuestro país, que nos empuja a escurrir el bulto cada vez que metemos la pata. Ese otro al que le endilgamos nuestras fallas no es cualquier otro y reúne uno o varios de cinco rasgos que lo colocan por encima de nosotros como un ventajoso privilegiado.
Primero, el otro que es el verdadero responsable de nuestras desgracias es extranjero. Segundo, rubio. Tercero, millonario. Cuarto, más competente que uno. Y, quinto, de ultraderecha.
Si, por ejemplo, un mejicano no ha logrado ascender en un puesto de trabajo es porque hubo un otro que se agandalló el puesto. Este otro es graduado de, digamos, la Ibero, que, por supuesto, va bañado y bien perfumado a «la chamba» y, a punta de apariencias, se ganó al jefe, que lo ascendió a pesar de que está más que comprobado que sólo es un «pinche pendejo».
Piense, sólo por poner otro caso, cuando un niño de primaria reprueba la materia de Geografía. Cuando el papá pide cuentas, el niño en cuestión responde con un contundente «es de que el profesor es de ultraderecha, papá, y no le pareció que yo pusiera en el examen que la capital de Francia es Ecatepec; está en contra de nosotros, papá». A lo que el atribulado padre responde, «no te preocupes, mijito, no pasa nada».
Gracias a dicha virtud, en pocas sociedades como la nuestra ha sido tan rentable y explotada la irresponsabilidad y el descaro para hacerse tonto; sobre todo, en la esfera política. Por ejemplo, a pesar de que esta gran nación, que es Méjico, arde en llamas, nuestra Comandanta Suprema, la Doctora Claudia Sheinbaum, no escatima oportunidad para endilgarle el asunto a Felipe Calderón. El otro día vi pasar un video de 27 segundos en el que, en distintos foros, la Presidenta menciona el apellido de su némesis.
Esto ocurre, no porque tengamos una presidenta incapaz e inepta, sino porque la Doctora Sheinbaum sí es, a pesar de su apellido extranjero, mejicana.
Para asegurar que «el otro» siempre será el responsable de nuestras estupideces, los burócratas mejicanos hacen fandangos ridículos ante la población más susceptible de ser manipulada. El otro día, por ejemplo, seis de los nueve ministros de la Suprema Corte de Justicia de esta gran nación se fueron a pasear a Tenejapa, Chiapas, para recordarle al «Pueblo» que son iguales que ellos.
En medio de un terregal y ataviados con unos chuj —que así se llama el chaleco ese de lana negra toda despeinada— se pasearon entre «el Pueblo». La ministra Esquivel iba toda mortificada porque es la más rubia de todos los ministros y, presuntamente, le preocupaba que unos salvajes la fueran a plagiar. No fue el caso.
Total. Que los ministros fallaron a favor de los indígenas tsotsiles y ordenaron al congreso de Chiapas legislar y garantizar el ejercicio del derecho al autogobierno indígena y el acceso directo a recursos públicos para la comunidad porque la ley de la federación está viciada por el concepto de justicia del invasor español. De nuevo, se impone con contundencia el non mea culpa.





Relajado para ser fin de semana 🥳🥳 … muy bien , simpático!
Sin duda nosotros somos nuestros peores enemigos y echarle la culpa al odioso “al güerito” pero nunca reconocer nuestras áreas de oportunidad .
Buen apunte y enhorabuena en este tu espacio .