Algunos ingenuos ven en Donald Trump el antídoto al nuevo radicalismo progresista, esa ola inquisitorial de izquierda que, disfrazada de justicia social, ha infectado a universidades, instituciones culturales, medios de comunicación y al discurso público en todo el mundo, servida de censuras y chantajes como la corrección política, la cultura de la canc…
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