Ni se sorprendan ni se desesperen.
No esperen que la caída del obradorismo sea de la noche a la mañana. Tomará tiempo desenquistarlo. Además, en la Esquirla: el régimen dividido frente al registro de SomosMX.
Supongamos que haya comenzado una paulatina erosión de la marca obradorista y que a la acusación contra Rocha Moya le siga un efecto dominó, impulsado por la presión de Washington, que empiece a desprestigiar el falso halo de santidad que la sociedad le colgó al embaucador. Me temo que tomará tiempo verlo reflejado en resultados electorales tangibles, por ejemplo, en las próximas elecciones intermedias. No digamos ya en una caída definitiva del régimen.




