Exceptuando la reciente captura del Z-40 –operación que ameritaba cierta difusión–, ya no se alardean arrestos; no se enseñan mansiones, coches o descabezados; no hay protagonismo de funcionarios ni criminales; hay pocas declaraciones extra-oficiales de particulares y, sobre todo, la comunicación del gobierno parece estrictamente institucional.
La crít…



