Maquillaje de cifras y la crisis de desaparecidos
El verdadero semblante del régimen obradorista. Además, en la Esquirla: se acerca la derrota de Orbán en Hungría.
Los peores regímenes practican con naturalidad el manoseo de cifras. No sabemos bien qué ocurre en China contra la etnia uigur ni en Rusia contra los tártaros de Crimea, y cualquier intento por conocer la verdad es en buena medida una adivinanza basada en reportes de disidentes, desertores o infiltrados. La transparencia y la rendición de cuentas son totalmente opuestas a las tiranías.
México no tiene ni de cerca ese tipo de regímenes aun con la incipiente autocracia de Morena. Yo mismo he insistido en la importancia de la precisión para no perder credibilidad. Incluso he dicho que, con todas sus desventuras autoritarias, México nunca ha desarrollado propiamente un totalitarismo ni ha padecido a un represor de masas. Matanzas, masacres y guerras civiles claro que ha habido, pero no hemos tenido un Assad, unos ayatolas, un Pol Pot, ni siquiera un Castro, un Pinochet, un Videla, ni aun un Chávez.
Ya en el Podcast: La renegociación del T-MEC y la oportunidad perdida. Con Ana Lilia Moreno.
Sin embargo, en el enigma de los desaparecidos sí está ya presente esa gran semilla del engaño estadístico. El informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU lo deja ver con claridad. Acusa al Estado mexicano de ser cómplice de la desaparición forzada de ya decenas de miles de mexicanos, un crimen de lesa humanidad, en los términos del artículo 5 de la misma convención internacional que faculta sus trabajos.
La clave es que el Estado no necesita ser el ejecutor material de las desapariciones —aunque a veces ciertamente lo sea—, sino simplemente dejar que sucedan, tolerarlas y hasta consentirlas. Y es lo que hace el régimen con el crimen organizado.
Pero además de la propia desaparición forzada, la manipulación de cifras es crucial, porque ahí se ve el verdadero semblante de nuestra autocracia:




