La semana pasada, Lenia Batres defendió en la Corte que los herederos de las Afores de trabajadores fallecidos deben pagar ISR porque ese dinero “no proviene de su esfuerzo”. El Pleno rechazó el proyecto, pero Batres dijo lo que de verdad cree: que en México también deberían gravarse las herencias.
Las razones y las sobras
El argumento de Batres se muerde la cola. Un trabajador cotizó durante décadas y dejó un fondo para su familia. En una versión perversa de la cigarra y la hormiga, el Estado no ahorró nada de eso, sólo administró el sistema y cobró comisiones en el camino. Si el criterio para gravar una herencia es que no se generó con esfuerzo de los herederos, el primer obligado a explicar su mérito es el gobierno que pretende cobrar sobre algo que no generó.





