Disidencia

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Columna

Las dos preguntas clave sobre el Tío Richie

Más allá de todo espectáculo, dos son las preguntas que verdaderamente importan asumiendo que se lanza a la Presidencia.

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Pablo Majluf
mar 12, 2026
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Retomo las dos preguntas primordiales que les había planteado hace unas semanas sobre una eventual candidatura del empresario Ricardo Salinas Pliego, ya conocido popularmente como el Tío Richie. Denme un momento y se las repito. Antes aclaro que no escribo esto buscando un espacio, como habitualmente hacen los comentócratas. Yo estoy muy bien en Disidencia gracias a ustedes y genuinamente les digo lo que pienso.

La intelectualidad, particularmente Corea del Centro, a menudo se distrae con cuestiones que poco tienen que ver con la política real, especialmente con sus deseos personales o ideológicos de pureza. A buena parte de los analistas biempensantes, por ejemplo, no les gusta el estilo ordinario y hasta soez del Tío, y mientras el cielo no les mande un ángel —o reencarne una fusión de Gandhi y Lincoln adaptada a nuestros tiempos con una buena dosis de progresía— van a seguir votando y promoviendo el voto por Morena y, pues ya ni modo: ustedes tienen la culpa por no producir políticos a la altura de sus expectativas.

Yo, por ejemplo, me desgasté mucho el sexenio pasado intentando convencer de que con estos güeyes había que arar, refiriéndome a los partidos tradicionales de oposición. No eran ideales, sus filas estaban nutridas de rufianes, ladrones y bandidos —que es una buena parte de la sociedad mexicana y naturalmente también de su clase política—, pero precisamente lo que no había que hacer era compararlos con Roosevelt sino con lo que había enfrente: el Licenciado Obrador y el narcorrégimen.

E incluso, más allá de personajes y contubernios con el lado oscuro, no había que comparar a la oposición con Suecia sino con la amenaza que se cernía sobre nosotros: la destrucción del Poder Judicial y de la República, el fin de elecciones equitativas y todo lo demás que ya sucedió. Y ahora, en efecto, esa oposición es meramente testimonial, ya no sirve y ni con esos güeyes se puede arar. Se necesitan otros.

Y esa es una de las dos preguntas cruciales sobre el Tío. Primero, ¿le puede ganar al narcorrégimen?


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