A pesar de sus tempranas simpatías con el nacional-socialismo alemán y su posterior afinidad con el conservadurismo católico –negación doctrinaria del nacionalismo revolucionario–, si de algo gozaba el PAN, desde sus inicios y hasta que llegó al poder, era de una buena reputación.
Desde sus orígenes se autoproclamó emblema de la moralidad política en Méx…



