Conocí Cuba estas vacaciones y déjeme decirle que, a pesar del sombrío ánimo con el que cerramos el año pasado y de los malos augurios con los que empezamos éste, nunca me había sentido tan afortunado de vivir en México. Fuera del folklore cubano –calidez, fiesta, música, humor, buen clima– y sin olvidar su gran tradición literaria y la majestuosa arqui…
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