El régimen obradorista ya ha intentado regular el Internet, pero no tenía el poder para lograrlo. Ahora, con el poder absoluto, el Congreso y los tribunales en sus manos, y la destrucción del IFETEL, podrá controlar el acceso al ciberespacio y censurar a críticos y opositores. Lo que sucedió en Brasil es una advertencia.
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