El amor venció al odio
A pesar de los ataques e intentos de boicot de la ultraderecha, arrancó el juego de pelota.
Para quienes insisten en que los mejicanos lo dejamos todo para el último momento y somos unos ineptos negados a la previsión, al trabajo eficaz y a la anticipación de contingencias, lo que constatamos ayer es una lección de soberanía para el mundo entero.
El martes de esta semana, César Cravioto —que es al mismo tiempo secretario de gobierno de la CDMX y defensor aguerrido de la ajolotización del mundo— dio una muestra palpable de este rasgo típico de nuestro ser. Con la chispa humorística que lo caracteriza, recomendó a quienes fueron ayer a la inauguración de la justa mundialista que salieran con tiempo de sus hogares y que llegaran a las 7 de la mañana al estadio Guillermo Cañedo o como se llame.
Otro ejemplo del certero instinto de previsión del mejicano es el ocultamiento de los pobres y feos en las sedes mundialistas. Tapar las zonas con alta presencia de nacos y apestosos para evitar que los extranjeros hablen mal de uno es un gesto de la mentalidad de tiburón que nos distingue.
Por supuesto, la colocación de flores de cempasúchil en las jardineras de la muy noble y muy leal Ciudad de Méjico en pleno junio es una evidencia más del olfato y perspicacia de nuestro Pueblo. ¿Puede haber una celebración más nuestra que el día de muertos? Gracias a Disney y James Bond, contamos con una tradición milenaria que le habla al mundo entero de lo que en realidad somos.
Pero el rasgo más elocuente de nuestra perspicacia y sentido de la previsión es que nuestra directora técnica y capitana Claudia Sheinbaum Pardo mantuvo…





