El presidente desapareció varios días sin dar prueba de vida, propiciando un ambiente de confusión y bisbiseo típico de régimen autocrático en el que nadie sabe nada, no hay fuentes fidedignas –particularmente las oficiales–, y todo mundo depende del trascendido periodístico de baja estofa.
La especulación morbosa no es culpa de los medios. Las conjetura…




