Uno de los primeros cambios que traerá el nuevo régimen será lingüístico. A la sombra del colectivismo, los disidentes viviremos en los confines de la precisión semántica. Para disipar la crítica y ennoblecer la adulación, se privilegiarán los eufemismos, circunlocuciones e indirectas y se castigarán la claridad y el rigor. Servidos de la abrumadora vic…
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