Bad Bunny, Marco Rubio y la cuestión migrante
La conexión insospechada entre el cantante boricua y el secretario de Estado.
Recientemente y con tan sólo unos días de distancia vivimos dos momentos estelares y de gran simbolismo para el dilema de la migración en Occidente: por un lado, en el evento más visto por las audiencias estadounidenses —el show de medio tiempo del Super Bowl— el cantante puertorriqueño Bad Bunny tuvo una presentación totalmente en español cuya temática central fue la presencia e identidad latinoamericana en Estados Unidos.
Por el otro, el secretario de Estado de ese mismo país, Marco Rubio, también de origen latino, se presentó en el foro de seguridad más importante del Atlántico Norte para emitir un discurso histórico en el que reivindicó el conservadurismo cultural y, entre otras cosas, abordó los retos que supone la migración para la permanencia de la identidad, la seguridad y la soberanía de las naciones de Occidente.
En una lectura simplista, ambos mensajes podrían ser leídos como contradictorios: uno reivindica la apertura hacia el mundo a favor de una sociedad multicultural y el otro aboga por una política de puertas cerradas a los migrantes en defensa de una cultura aparentemente eurocéntrica y homogénea.
Sin embargo, el mensaje de fondo de ambas expresiones es perfectamente compatible:





