La austeridad, como virtud moral, tiene suficientes apologías. Es inseparable del camino espiritual según las religiones superiores. Pero como lema personal de un gobernante, si bien justificable y aun deseable, requiere una buena dosis de suspicacia: ¿a cambio de qué este ascetismo republicano? Tanto más cuanto que, pregonado a priori, puede servir de …
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