Muchos se preguntan –algunos con sobrada indignación– por qué los ataques terroristas en países ‘remotos’ no ocasionan la misma atención mediática que aquellos en países del llamado ‘primer mundo’. Cuando el mundo lloraba dos veces a París, ignoraba a Beirut y Nigeria; cuando clamaba por Bruselas, desconocía a Pakistán y Ankara. En unos, la cobertura me…
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