Uno de los dignos herederos contemporáneos de la tradición ibargüengoitiana, el cáustico jefe Julio Patán, ha identificado con tino en semanas recientes algunas muletillas dogmáticas del oficialismo: esas trampas retóricas que no cumplen otra función que la autocomplacencia para el emisor y el chantaje para el receptor. Dos son de saque: “no entienden q…
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